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sábado 19 de septiembre de 2020
SIN RESERVA

Cartel de gasolineras en Quintana Roo

Por Víctor Flores

El combate al robo de gasolina en diversos puntos del país, que ha destapado la existencia de 11 mil 250 tomas clandestinas, de donde se roban cientos de miles de barriles diarios, que representan una merma de 66 mil 300 millones de pesos anuales a PEMEX, da un coletazo en Quintana Roo y estados vecinos como Yucatán y Campeche.

La decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador, de destapar la cloaca, y enfrentar las consecuencias, deja al descubierto toda una estela de corrupción al interior de Pemex y de las altas esferas del poder en el gobierno federal durante los últimos 18 años.

Los mexicanos hemos sufrido durante los últimos tres sexenios el embate del aumento de la gasolina de manera sostenible, sin que nuestros autoridades movieran un dedo para frenar el saqueo y daño que hemos sufrido pagando una gasolina cara y robada.

En un principio las autoridades federales, acusaron y justificaron que el robo de gasolina en ductos de Pemex, era consecuencia de la delincuencia organizada, hoy se sabe que solo un 20 por ciento era producto de esta ordeña ilegal, y que el 80 por ciento del robo de la gasolina a PEMEX, era parte de una estructura interna de funcionarios de la paraestatal, líderes sindicales, autoridades federales, empresarios gasolineros y empresas transnacionales, que formaron parte de esa red de saqueo al país.

Si señores, los miles millones de gasolina que eran robados de manera interna a PEMEX, eran vendidos a un cártel de gasolineras ubicadas en varias regiones del país incluido Quintana Roo y toda la península, donde empresarios compraron el combustible a la mitad de precio como parte de esa red de corrupción que ha dañado al país y el bolsillo de los mexicanos en los últimos años.

El robo de combustible y el negocio alcanza números impensables, un botín que según los expertos supera los 60 mil millones de pesos anuales y que involucra a los empresarios gasolineros sureste y empresas mexicanas transnacionales que cuentan con numerosas flotillas de camiones como Bimbo y Coca Cola.

Durante los sexenios de los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, el robo de gasolina comenzó a registrar un aumento notable sin que se hiciera nada por parte de las autoridades federales por encarar el problema a pesar de la merma económica y el impacto que ello representó en el bolsillo de los mexicanos.

Durante el sexenio del priista Enrique Peña Nieto, el robo o negocio del “huachicoleo” aumentó cuatro veces más, creándose una gigantesca estructura para el robo de la gasolina no solo en los ductos de Pemex, sino en altamar, donde se ubican las plataformas de Petróleos Mexicanos, principalmente en el Golfo de México.

El robo de combustible, diésel y gasolina, en altamar tenía como destino los mercados de centro y sudamérica.

Bajo estas condiciones de merma y saqueo, no había forma de que el precio de la gasolina bajara en el país, mientras unos cuantos políticos, funcionarios, líderes sindicales y empresarios, se enriquecían a costa del patrimonio y bolsillo de los mexicanos.

La omisión o miopía de los gobiernos de Fox, Calderón y Peña Nieto, generó una millonaria industria ilegal a costa de PEMEX, y en detrimento de la economía nacional.

Durante estos tres sexenios, Fox, Calderón y Peña, no encontraron la fórmula para bajar el precio a la gasolina, Peña Nieto se atrevió a decir que bajar el precio de la gasolina, afectaría el presupuesto a programas sociales, sin más vergüenza.

*Quintana Roo en la mira del huachicoleo

Volviendo al caso del cartel de las gasolineras, Quintana Roo, Yucatán y Campeche no están exentos, el robo de gasolina se convirtió en un negocio capitalista de unos cuantos concesionarios que fueron beneficiados con la mal llamada “Reforma Energética”.

En Quintana Roo el principal dueño de gasolineras, es Ricardo Antonio Vega Serrador, conocido nada más y nada menos como el “Zar de la Gasolina”, quien cuenta con más de 100 estaciones de servicios en todo el país, 60 de ellas en Quintana Roo.

Ricardo Vega (CorpoGas), quien forma parte de una élite de gasolineros en el país, es el mandamás de la gasolina en Quintana Roo, seguido de Emilio Loret de Mola (LodemoRed), que opera 12 gasolineras en la entidad.

El Grupo GES, (Grupo Estratégico del Sureste), propiedad de Carlos Mouriño, padre de Juan Camilo Mouriño, cuanta con 7 estaciones de gasolina en Quintana Roo.

El ex secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, aparece como socio de 6 empresas gasolineras en Quintana Roo, principalmente ubicadas en Cozumel, de la que incluso su hijo, Pedro Joaquín Delbouis, actual presidente municipal de Cozumel, también es socio.

CorpoGas de Ricardo Vega, a quien se le vincula estrechamente con el ex gobernador Félix González Canto (2005-2011) controla Quintana Roo con 60 gasolineras, 35 más en la ciudad de México, 10 en Morelos y 1 más en los estados de Hidalgo, Colima y Tamaulipas.

“El Zar de la Gasolina”, se convirtió en franquiciario de PEMEX en 1982, y desde entonces ha construido un imperio de gasolineras, que en Quintana Roo ha contado con el apoyo de los exgobernadores, Félix González y Roberto Borge.

Incluso el ex gobernador, Roberto Borge Angulo, le vendió terrenos del estado a precios de ganga como parte de los negocios que se hacen en Quintana Roo al amparo del poder.

Ricardo Vega abrió una gasolinera en la zona hotelera de Cancún, sin permiso alguno, por lo que ha sido denunciado ante diversas instancias, manteniéndose en completa impunidad.

A raíz de su súbito enriquecimiento, Ricardo Vega Serrador, se le abrió una investigación en la Procuraduría General de la República (PGR) por “lavado de dinero”, en la que participan la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido) y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de Hacienda, quienes instruyeron congelar 198 cuentas bancarias de él y sus empresas.

A pesar de esta investigación, Ricardo Vega, logró colarse al grupo élite de gasolineros en México, tras la creación de La Gas, una elite empresarial que controla el mercado y que no estaría ajena a la compra de gasolina robada.

Entre estas empresas están Corporgas y LodemoRed, además de GES (Grupo Estratégico del Sureste) creado en 1985 por el español naturalizado mexicano Carlos Mouriño, padre del extinto político panista, Juan Camilo Mouriño, ex asesor del ex presidente Felipe Calderón, y quien en 2004 fue secretario de Energía, para luego ocupar la jefatura de la oficina de la presidencia con Felipe Calderón y quien muriera siendo secretario de Gobernación en 2008.

Este Grupo GES, cuenta con 23 gasolineras en Campeche, 8 en Tabasco, 7 en Quintana Roo, 4 en Yucatán, 3 en Oaxaca, 1 en Chiapas y 1 en Veracruz.

Enerkón, fundada en el 2005, por los hermanos Emilio y Ricardo, Gamboa García, es una empresa gasolinera yucateca que también forma parte de La Gas, el nombre con los que los zares de la gasolina han querido vender a los consumidores la idea de que hay nuevas empresa y competencia en el mercado del combustible.

La Gas es la élite de las gasolineras, el grupo de franquicierios que encabeza, “la mafia del poder” en la compra y venta de gasolina a Pemex y al guachicoleo.

El robo de gasolina, el daño a la nación y al bolsillo de los mexicanos, es apenas la punta del iceber de la corrupción en México, que combate el nuevo gobierno federal, pero que no debe quedar ahí, sino llevar a la cárcel a los responsables, quienes por complicidad u omisión, nos han sangrado.

Mañana no se pierda SIN RESERVA, el seguimiento al cartel del huachicoleo y sus tentáculos en Quintana Roo, Yucatán y Campeche.

Espero sus comentarios, opiniones y sugerencias en vfloresh@hotmail.com.

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