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Jueves 24 de septiembre de 2020
NACIONAL

Falso rumor del Covid-19, pudo terminar en tragedia para una familia de la Huasteca

Por Antonio Ortigoza Vázquez/@ortigoza2010

El pasado 30 de marzo la familia Vargas Carpio, residente de la comunidad de Tehuetlán, en el corazón de la huasteca hidalguense, vivió momentos de pánico cuando a las afueras de su domicilio escucharon gritos amenazantes con la frase: ¡Fuera los Coronavirus¡, al tiempo que los agresores lanzaban piedras contra la fachada de su hogar.

Por fortuna lo que amenazó convertirse en un linchamiento que hubiera puesto en peligro sus vidas, no pasó de un acto de violenta intimidación a la familia Vargas Carpio, originado por el manejo irresponsable en las redes sociales  de información falsa sobre el Covid-19. Y que tuvo como origen un mensaje de Whatsap de una vecina de la comunidad.

Este columnista cree pertinente llevarle de la mano para que conozca a detalle lo ocurrido en este asunto que es un en ejemplo real de lo que puede desencadenarse cuando se genera información sin el menor cuidado, afectando la vida de las personas al generar en su contra actos de peligrosa discriminación. Un delito sancionado por las leyes tanto locales como federales.

Lea con atención:

El pasado 18 de marzo la estudiante de la licenciatura de Gastronomía de la Universidad Tecnológica de la Huasteca Hidalguense (UTHH), Yuneli Vargas Carpio, arribó a la ciudad de México procedente de Barcelona, en un vuelo de Aeroméxico, a las 19:30 de la noche.

Yuneli había realizado una estancia académica en Palma de Mallorca España, en el restaurante Vaccu Stakehouse&Italian Cuisine, pero el 15 de marzo se le notificó que el establecimiento cerraría sus puertas y debería regresar a México.

Al bajar del avión, a la estudiante se le aplicaron los protocolos de seguridad  sanitaria a través de una revisión médica que incluyó, entre otros asuntos, la toma de temperatura y una serie de preguntas relacionadas con el tema,  con el propósito de descartar los síntomas del CORONAVIRUS. La gente del aeropuerto le permitió el paso pues no encontró signos que pudieran suponer presencia de alguna de la enfermedad.

La joven pernoctó esa noche en Pachuca para partir al siguiente día a la Huasteca y llegar el 19 de marzo a Tehuetlán. El día 20 su madre, Paula Carpio Espinosa se comunicó con la enfermera, Yuridia Hernández, directora de la Clínica de Salud de su comunidad, para de manera responsable informarle que su hija acababa de llegar de España, pues deseaba seguir los protocolos necesarios para descartar que fuera portadora del Coronavirus.

Después de realizarle una serie de preguntas tales como si Yuneli presentaba temperatura, tenía dolor de cuerpo o gripe y ser respondidas en sentido negativo se le recomendó a la familia tenerla en observación por 14 días para descartar cualquier riesgo, instruyéndole a seguir las medidas y recomendaciones pertinentes.

El mismo día, y de manera por demás curiosa, la estudiante recibió una llamada del Director de la Carrera de Gastronomía de la UTHH, Arturo Tagle, quien le preguntó cómo y dónde se encontraba. Yuneli le respondió que se hallaba bien de salud y en su casa, pues según el funcionario le habían comentado que andaba en la Universidad. Y de ahí para adelante, las llamadas del director se sucedieron en varias fechas siempre preguntando por su estado  de salud, sugiriéndole que acatara las recomendaciones que le hizo el sector salud.

Los rumores que se propalaron sin fundamento alguno  y por días en los pasillos de la UTHH, muy pronto se transformaron en amenazante versión que reventó de forma peligrosa cuando el pasado día 30, Paola Vargas, hermana  de Yuneli, recibió de su prima Adela Carpio Gómez, mensajes de Wahtsapp preguntando sobre el estado de salud de Yuneli; Paola respondió que todo estaba bien a lo que Adela le comentó que le había enviado a su teléfono celular una captura de pantalla de un mensaje, reenviado por ROSENDA CENTENO REDONDO, donde se leía de manera textual:

“Bueno pues el coronavirus llegó a tehuetlán como se esperaba. Yuneli Vargas Carpio salió positivo”.

A los pocos minutos, una lluvia de llamadas de familiares, amigos, vecinos del pueblo y hasta gente que les conocía en el extranjero, le llegó de súbito a los Vargas Carpio, preguntando por la salud de Yuneli y sobre sí ya se les estaba dando la atención médica por ser portadora del Coronavirus. Por supuesto que la familia desmintió algo que no era verdad.

Pero por desgracia, la información falsa ya había prendido como fuego en paja seca y en cuestión de horas los efectos de una irracional discriminación aparecieron; por la noche de ese día, la casa de la familia fue apedreada por personas desconocidas que no se cansaron de gritar en tono amenazante: ¡Fuera los Coronavirus¡¡Fuera los Coronavirus¡

Horas antes, mamás de los hijos a los que Paula Carpio Espinosa, madre de Yuneli, da clase de preescolar, le llamaron para advertirle que cuando los pequeños regresen a clases, no la querían ver por la escuela porque la iban a linchar.

Por increíble que parezca, esta barbarie que estuvo a punto de terminar en tragedia para una familia inocente, se originó por la irresponsabilidad criminal, casi podríamos equipararla a la de un homicidio culposo, de una persona a que se le hizo fácil acusar de portadora del Covid-19 a la estudiante de gastronomía, sin tener prueba alguna.

Lo más delicado del asunto es que la autora del infundio propalado en redes sociales, en el corazón de la Huasteca,  ROSENDA CENTENO REDONDO, trabaja como empleada administrativa nada menos que en el centro de salud al que acudió de manera responsable la madre de Yuneli para descartar cualquier riesgo.

Con justa razón la familia Vargas Carpio ha solicitado,  entre otras demandas,  la protección de las autoridades municipales para que se les ofrezcan las garantías a su seguridad que ya estuvo en riesgo en días pasados y, además: se convoque al pueblo de Tehuetlán a una asamblea informativa con carácter urgente, en la que se aclare que Yuneli Vargas, no es portadora del CORONAVIRUS, pues ha estado siendo monitoreada por las autoridades de la Secretaría de Salud, sin presentar síntoma alguno.

En un escrito hecho llegar a las autoridades locales y del gobierno del estado, la familia solicita también y con justa razón, que se cite a Rosenda Centeno, para que se presente el día de la Asamblea y desmienta el infundio que filtró en redes sociales y que pudo haberles costado la vida a personajes inocentes, convirtiendo en asesinos imprudenciales a ciudadanos que se dejaron llevar por rumores sin fundamento.

Casos como este no deben quedar sin sanción porque pensamos que difundir información falsa de esta magnitud en los actuales momentos de incertidumbre y temor que vive el país, es equiparable a cometer un homicidio culposo.

Quede el presente artículo como un ejemplo real y fehaciente de la forma en que por ningún motivo se hacer caso a rumores ni discriminar a las personas y, más todavía, cuando al estigmatizarlas se parte de una abominable mentira. Por ello, debe tomarse solo como cierta la información que provenga de las autoridades, pues no cabe duda que 7un rumor falso puede ser más mortal que el propio Covid-19.

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