La abanderada de Morena, ya no necesita advenedizos, hordas, ni trepadores de la política.
Por Víctor Flores
La amplia ventaja que le dan todas las casas encuestadoras a la candidata de la alianza “Juntos Hacemos Historia”, a la gubernatura de Quintana Roo, Mara Lezama Espinosa, ha ocasionado que en los últimos días se le haya sumado todo tipo de personajes a su campaña.
Ante la inminente victoria de la candidata de Morena y el respaldo que ha tenido el presidente Andrés Manuel López Obrador, miembros de todos los partidos y estratos sociales se han montado en el tren de la candidata ganadora.
Muchos de ellos se mueven en busca de “hueso” y espacios políticos como los que tuvieron en el otrora poderoso PRI y otros hasta en busca de impunidad.
Con el viento a su favor, Mara ya no se necesita de muchos de estos advenedizos o trepadores de la política.
Sin embargo en la campaña de la próxima gobernadora, han aparecido parveros y forasteros de todas las tribus políticas que pretenden figurar cerca de ella.
Mara ha sabido conciliar, sumar adeptos y sacar provecho, al grado que la ventaja y preferencias que traía en las encuestas se han incrementado y la perfilan a una victoria histórica y sin precedentes.
Mara abraza a todos y se toma la foto con todos, es parte de la política abierta de una campaña ganadora, pero luego de su triunfo deberá guardar distancia de muchos de estos oportunistas y trepadores que se le han sumado con todo el cinismo.
En el sur aparecieron muchos que no la querían, hasta el ex presidiario ex gobernador Mario Villanueva Madrid que la rechazó en su momento, corrigió su postura y se sumó a Mara con la bandera del Partido Verde.
Y así apareció también Mauricio Góngora Escalante en Playa del Carmen, el ex alcalde playense acusado de peculado y ex candidato a gobernador, quien abandonó las filas del PRI y se pintó de verde, buscando resarcir su imagen y de paso mantener la impunidad de su cuestionado pasado.
Góngora Escalante, estuvo preso y vinculado a proceso por el delito de peculado por el orden de los 245 millones 895 mil 576 pesos, en agravio del ayuntamiento de Solidaridad, que presidió de 2013 a principios de 2016.
Seguramente piensa que no hay memoria y que podría sumarse a un cargo público con la candidata ganadora.
En el tren de Mara, se subieron también de última hora los ex priistas y croquistas Mario Machuca y Martín de la Cruz, que habían abandonado el PRI y crearon su propio partido, pero fracasaron.
Los croquistas se han montado en la campaña de Mara y le alzan la mano con total descaro.
Podría enumerar muchos nombres que conforman la avalancha de políticos y líderes obreros y de colonias que de última hora se convirtieron en maristas, pero sería una larga lista de interesados que buscan colgarse la virtual ganadora del proceso electoral.
Muchos se alinearon a Mara, desde que su acérrima rival, la senadora Marybel Villegas Caché, lo hizo el día de su registro como candidata a gobernadora.
A la campaña de Lezama Espinosa, se ha dejado venir una horda de advenedizos, “fichitas” y miembros de tribus quemadas en la política estatal, que en tiempos electorales son bienvenidos, pero nada más.
Muchos priistas se han “incrustado” en su campaña, de la noche a la mañana se convirtieron en sus seguidores, al igual que lo hicieron perredistas, panistas, petistas y los “aliados” del partido Verde y Fuerza por México que buscan salvar su registro, como partidos satélites de Morena.
Dentro de esta manada de políticos que han traicionado a su partido, hay quienes solo buscan seguir viviendo del gobierno, robar, mentir y traicionar al pueblo, todo lo contrario a los preceptos de la 4T.
El triunfo de Mara es inobjetable, pero su acierto y su éxito como gobernadora, será evitar a los oportunistas, camaleones y dinosaurios de la política, y hacerse de un gabinete renovado, profesional, confiable y sin antecedentes de la corrupción que hay que desarraigar.
La cuarta transformación no se puede lograr con los mismos de siempre.
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