Por Víctor Flores
Luego de los anuncios de interesantes obras de infraestructura para Cancún, que darán un golpe positivo a la imagen de Cancún y Quintana Roo, esperamos para los meses de abril y mayo el regreso del presidente Andrés Manuel López Obrador, para que coloque la primera piedra del puente sobre la laguna Nichupté, la modernización del trebol vial que se ubica en el entronque del aeropuerto de Cancún, el inicio de la repavimentación y modernización del bulevard Colosio con concreto hidráulico y la ampliación de la avenida Chac Mool.
Estas obras, sumadas al Tren Maya, que incluye nueve estaciones en Quintana Roo, el Aeropuerto de Tulum y el “Parque del Jaguar” en Tulum, serán sin duda un sello que dejará AMLO en el estado y que pasará a la historia como uno de los presidentes que más invirtió en el desarrollo y progreso de Quintana Roo.
Hay voces a favor y voces en contra del gobierno del presidente, pero no recuerdo magnas obras de Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y mucho menos de Enrique Peña Nieto.
Lo más destacable de sus antecesores, fue la construcción con concreto hidráulico de la carretera Cancún-Tulum en los tiempos de Zedillo y la reconstrucción de Cancún, tras las destrucciones del huracán “Wilma” en el gobierno de Vicente Fox.
Se trata de obras de gran calado y espectaculares, de miles de millones de pesos que se anuncian en un año electoral, que dan señales y marcan rumbo.
En el 2023 y 2024, deberán concretarse en Quintana Roo, el Tren Maya, el puente de 8.5 kilómetros sobre la laguna Nichupté, el Aeropuerto de Tulum, y la reconstrucción a concreto hidráulico del bulevard Colosio, que será ampliado a 10 carriles, además de la modernización del trébol vial que conecta al aeropuerto de Cancún con la zona hotelera y la Riviera Maya.
Se trata de obras necesarias que gobiernos anteriores no se atrevieron a realizar, que fueron proyectos en sexenios pasados y que esperamos se concreten durante la presente administración para beneficio del destino y los quintanarroenses.
En su gira del fin de semana, el presidente agradeció al gobernador Carlos Joaquín González y a la alcaldesa Mara Lezama Espinosa, la gestión y el esfuerzo para que estas obras se lleven a cabo y así poder devolverle a Quintana Roo mucho de lo que le ha dado con el turismo al país.
El presidente destacó que el puente sobre la laguna Nichupté, será una obra magna, y que la austeridad no está peleada con la belleza, por lo que buscará que sea un puente bonito y digno del destino.
Además dijo, es necesario por razones de seguridad y protección civil, contar con una nueva salida de la zona hotelera en caso de emergencia y temporada de huracanes.
Indicó que en reuniones con el gobernador se propuso que el puente se libre, que no tenga costo, ya que la propuesta inicial era que tuviera un costo, un peaje, peor no será así, será totalmente gratis.
El presidente subrayó que lo más importante de todas estas obras, es que se harán con recursos del presupuesto público federal y estatal, que no habrá deuda, ni quedará deuda de estas importantes obras.
Se calienta el “Handicap político”
Arranca el mes de febrero y arrecia el fervor político, en la carrera de la sucesión gubernamental, ya prácticamente con toda la caballada lista y en sus puestos.
Se deja venir el proceso electoral y el proselitismo de los contendientes, la alcaldesa de Benito Juárez, Mara Lezama Espinosa, virtual candidata de Morena a la gubernatura alista su se separación del cargo en el Ayuntamiento de Benito Juárez, para encarar la campaña donde de arranque lidera las encuestas y las apuestas.
Laura Fernández Pina, ahora vestida de amarrillo con los colores del PRD y Leslie Hendricks Rubio, hija del ex gobernador Joaquín Hendricks, serán sus contendientes, junto al “Mirrey” Roberto Palazuelos Badeux, este último en listado por Movimiento Ciudadano, a pesar de haber buscado en el pasado varias ocasiones la presidencia municipal de Tulum, sin éxito.
Se extraña en la lista de registro de espirantes a Marybel Villegas Canché, quien mantuvo una “guerra” interna en Morena y frontal contra Mara Lezama, quien prometió romper con Morena si era la elegida y que estaría en la boleta del 2022, pero se desinfló al final producto de las negociaciones del poder que la sacaron de la jugada y la dejaron calladita.
Ya habrá tiempo para analizar porqué se bajó o más bien porqué la bajaron, que le pusieron sobre la mesa para que se alineara y callara, debió ser algo muy fuerte para frenar su obsesión por la gubernatura, ya no hay “campaña mediática” ni “guerra sucia” contra su rival Mara Lezama, hasta los ataques al gobernador Carlo Joaquín cesaron; como se dice en política, le dieron palo, esta vez perdió y sueño de gobernar Quintana Roo ya no será, al menos en el próximo sexenio.
Espero sus comentarios, opiniones y sugerencias en Si Reserva, vfloresh@hotmail.com
